No
puede haber mejor indicador del grado de civilización de una sociedad, del nivel y
amplitud de su democracia, y de la calidad de vida que ofrece a
sus miembros, que el que resulta de la promoción y protección
de los derechos, en tanto que el trabajo es la actividad que más liga las
nociones de libertad e igualdad a
las condiciones reales de su ejercicio.[2]
[1]
Estos derechos se encuentran incluidos entre otros en la Constitución Política,
en el Código Sustantivo del Trabajo, los Convenios Internacionales del Trabajo
de la OIT, la Declaración de los
Derechos Humanos de Naciones Unidas, el Pacto Internacional sobre des y en la jurisprudencia de la Corte
Constitucional.
[2]Héctor Vásquez F. La realidad del trabajo
decente en Colombia. Escuela Nacional sindical.
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